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domingo, abril 29, 2007

Capítulo XIII: De como Camera Obscura nom é um conxunto de música clássica




Há ums anos de Escócia xurderom muitos músicos numa xeraçom máxica que agora empeça ver parte do seu final coa desapariçom de Arab Strap. De todos os xeitos, Belle & Sebastian e Mogwai ainda tenhem corda para dar de que falar durante um bo anaco. Esta época dourada do pop escocês deixou a sua pegada numa série de grupos que xurderom tempo depois e que beberom directamente destes mentores. Um dos exemplos mais evidentes é Camera Obscura, grupo que ainda nom se pode quitar de enrriba completamente a contínua comparaçom com Belle & Sebastian, os seus principais valedores e titores, sobre todo na orixe do grupo. Murdoch foi produtor para eles e parelha de Tracyanne Campbell xa há muitos anos. Nom seria ata o seu último álbum, Let’s Get Out Of This Country, que finalmente se lograrom quitar de enrriba a eterna comparaçom cos seus mentores cum disco cheo de momentos dourados e tristes que atoparom, sobre todo pola voz de Campbell, uma marca persoal.
Uma das maravilhas de viver nesta cidade, tam afastada da escena de Glasgow como da do profundo sur, é poder desfrutar de pequenos momentos de glória como o que chegou a esta velha Compostela onte à noite. Camera Obscura subirom ao escenârio e demonstrarom que se pode tocar bo pop sem recorrer a nada mais alá dos recursos clássicos de toda a vida: uma guitarra, grandes músicos, boas letras e uma voz que faga que te esqueças de todo o demais. Escoitando os discos de Camera Obscura, poderíamos esperar um concerto doce, mas com garra; agarimável, mas forte, listo a te partir o coraçom. Nembargante, algo nom funcionou como deveria e o grupo soou duvidoso, correcto mas sem ese algo especial que o afasta do chan e fai a noite inesquecível. A conclussom: pareciam muito nervosos. A vocalista esqueceu as letras das suas cançóns, o baixista parecia estar escondido detrás dum altavoz... Havia uma incomodidade palpável no ambiente. Mas a culpa nom foi deles, senom dos organizadores que escolherom o Teatro Principal para um pop bailável e alegre, ainda cando as letras fam brotar as bágoas. Um vai ao Teatro Principal a ver Cineuropa, nom a um concerto de pop no sentido mais clássico da palavra. Será que os organizadores acaso pensarom que se tratava dum conxunto de música clássica. Iso de “Camera” pode ocasionar confussóns... Tanto o público como o grupo estava incómodo com tanta cadeira e tam pouca pista de baile. Tracyanne Campbell xa dixo dende o mesmo comenzo que a quem lhe petara podia bailar o que quisera, mas nom é doado vencer o sangue morno dos galegos e ninguém foi quem de empeçar. Ainda así, os escoceses forom ganhando-se ao público e cando chegou a hora dos bises (muito pronto, despois de só uma hora ou dez cançóns) o respeitável bateu palmas durante um bo anaco quentando o ambiente e convertendo os últimos 20 minutos -duas cançóns mais- nos melhores, com diferencia, duma noite agridoce (todo empeçou mal cando a bateria da minha câmara rematou despois de 10 minutos de concerto; mais amargo ainda: uma hora e vinte minutos sabe a tam pouco...)
E rematei na minha casa muito antes do que imaxinara, com ânimo de mais no corpo e à espera -desexando- que um completo desconhecido que sentou ao meu carom me mande as fotos que sacou no concerto ao meu mail. El tivo mais sorte coa bateria da câmara.

Capítulo XIII: De como Camera Obscura no es un conjunto de música clásica


Hace unos años de Escocia surgieron muchos músicos en una generación mágica que ahora empieza a ver parte de su final con la desaparición de Arab Strap. De todos modos, Belle & Sebastian y Mogwai todavía tienen cuerda para dar de qué hablar durante un buen rato. Esta época dorada del pop escocés dejó su huella en una serie de grupos que surgieron tiempo después y que bebieron directamente de estos mentores. Uno de los ejemplos más evidentes es Camera Obscura, grupo que todavía no se puede quitar de encima completamente la continua comparación con Belle & Sebastian, sus principales valedores y tutores, sobre todo en el origen del grupo. Murdoch fue productor para ellos y pareja de Tracyanne Campbell ya hace muchos años. No sería hasta su último álbum, Let’s Get Out Of This Country, que finalmente se lograron quitar de encima la eterna comparación con sus mentores con un disco lleno de momentos dorados y tristes que encontraron, sobre todo por la voz de Campbell, una marca personal.
Una de las maravillas de vivir en esta ciudad, tan alejada de la escena de Glasgow como de la del profundo Sur, es poder disfrutar de pequeños momentos de gloria como el que llegó a esta vieja Compostela ayer por la noche. Camera Obscura subieron al escenario y demostraron que se puede tocar buen pop sin recurrir a nada más allá de los recursos clásicos de toda la vida: una guitarra, grandes músicos, buenas letras y una voz que haga que te olvides de todo lo demás. Escuchando los discos de Camera Obscura, podríamos esperar un concierto dulce, perro con garra; apapachable, pero fuerte, listo a partirte el corazón. Sin embargo, algo no funcionó como debería y el grupo sonó dudoso, correcto pero sin ese algo especial que lo aleja del suelo y hace la noche inolvidable. La conclusión: parecían muy nerviosos. La vocalista olvidaba las letras de sus canciones, el bajista parecía estar escondido detrás de una bocina... Había una incomodidad palpable en el ambiente. Pero la culpa no fue de ellos, sino de los organizadores que escogieron el Teatro Principal para un pop bailable y alegre, incluso cuando las letras hacen brotar las lágrimas. Uno va al Teatro Principal a ver Cineuropa, no a un concierto de pop en el sentido más clásico de la palabra. Será que los organizadores acaso pensaron que se trataba de un conjunto de música clásica. Eso de “Camera” puede ocasionar confusiones... Tanto el público como el grupo estaba incómodo con tanta silla y tan poca pista de baile. Tracyanne Campbell ya dijo desde el mismo inicio que quien quisiera podía bailar lo que se le antojara, pero no es fácil vencer a la sangre tibia de los gallegos y nadie se animó a empezar. Incluso así, los escoceses fueron ganándose al público y cando llegó la hora de regresar al escenario (muy pronto, después de sólo una hora o diez canciones) el respetable aplaudió durante un buen rato calentando el ambiente y convirtiendo los últimos 20 minutos -dos canciones más- en los mejores, con diferencia, de una noche agridulce (todo empezó mal cuando la batería de mi cámara se terminó después de 10 minutos de concierto; todavía más amargo: una hora y veinte minutos sabe a tan poco...)
Y terminé en mi casa mucho antes de lo que imaginara, con ganas de más en el cuerpo y a la espera -deseando- de que un completo desconocido que se sentó a mi lado me mande las fotos que sacó en el concierto a mi mail. El tuvo más suerte con la batería de la cámara.