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domingo, setembro 14, 2008

México, México II

Depois dum mes (si, muito tempo, seino), aquí vem a segunda parte da minha viaxe por México, que inclue visitas perdidas da primeira metade da viaxe e as da segunda, que vos devia. Em canto a estas pérdidas da viaxe no meu post pasado, todo se deveu a que a bateria da câmara nom resistiu mais e deixou-nos sem câmara polo menos um par de dias (nom vos preocupedes: xa me encarguei dela), así que tívem que tomar as respectivas fotos co móvel e nom as baixara. E é que em Oaxaca, claro está, a visita obrigada à rota cara a Hierve el Agua foi realizada (xa nom é o que era, mas segue a ser um lugar maravilhoso):




Hierve el Agua


E de volta a Oaxaca, a estrada levou-nos a Mitla, bastante abandonada, por certo, mas conserva ainda o seu encanto:




Mitla


E, por último, ao Tule, onde comimos de maravilha:




El Tule


Outro dia fixemos outra rota muito recomendável que nos levou a San Bartolomé Coyotepec, famoso polo seu barro negro, a San Martín Tilcajete, berce dos alebrijes, e a Tlacolula, onde há um concorridíssimo mercado indíxena.




San Martín Tilcajete




Tlacolula


A segunda parte da viaxe, depois de chegar a Guadalajara, e passar por Zapopan, outro lugar de peregrinaçom pra os católicos coa sua respectiva catedral, foi esgotadora mas moito bem aproveitada cuma viaxe ao lago de Chapala, pasando por Chapala e Ajijic pra chegar finalmente a San Cristóbal, onde pasei muitos veráns da minha nenez...




Zapopan




Ajijic




San Cristóbal


Uma longa e sinuosa estrada levou-nos depois a Colima, onde passamos uma escassa mas indispensável noite no Pacífico, numa pequena praia, perto de Colima, que se chama Cuyutlán:




Cuyutlán


E, por último, percorrimos dende a costa até os Altos de Jalisco, terra de Juan Rulfo, para chegar à bela Tapalpa, outra vila chea de recordos e que nom mudou nada em todos estes anos:




Tapalpa


Finalmente, a volta a Xalapa, ainda que nom serviu pra descansar depois de tantas horas de estrada, si foi agradável pra fuxir da calor (agás em Tapalpa, onde o clima era digno duma vila de montaña). O reencontro coas queridas Midori e Chaya, así como uma última estancia coa familia, foi agradável e deu tempo duma pequena visita a Veracruz, porto e cidade do oxímoron por excelencia.




Midori




Chaya




Veracruz

E bom, queda pendente a estancia em DF, mas ainda tenho que recuperar as fotos dum disco duro (o meu portátil acabou de se arruinar; agradeço que fixera un respaldo). Xa me acabarei de pór ao dia axinha, veredes como si. Polo pronto, a vida volve à normalidade na querida Compostela.

México, México II

Después de un mes (sí, mucho tiempo, lo sé), aquí viene la segunda parte de mi viaje por México, que incluye visitas perdidas de la primera mitad del viaje y las de la segunda, que les debía. En cuanto a esas pérdidas del viaje en mi post pasado, todo se debió a que la batería de la cámara no resistió más y nos dejó sin cámara por lo menos un par de días (no se preocupen: ya me encargué de ella), así que tuve que tomar las respectivas fotos con el celular y no las había bajado. Y es que en Oaxaca, claro está, la visita obligada a la ruta hacia Hierve el Agua fue realizada (ya no es lo que era, pero sigue siendo un lugar maravilloso):




Hierve el Agua


Y de vuelta a Oaxaca, la carretera nos llevó a Mitla, bastante abandonada, por cierto, pero conserva todavía su encanto:




Mitla


Y, por último, al Tule, donde comimos de maravilla:




El Tule


Otro día hicimos otra ruta muy recomendable que nos llevó a San Bartolomé Coyotepec, famoso por su barro negro, a San Martín Tilcajete, cuna de los alebrijes, y a Tlacolula, donde hay un concurridísimo mercado indígena.




San Martín Tilcajete




Tlacolula


La segunda parte del viaje, después de llegar a Guadalajara, y pasar por Zapopan, otro lugar de peregrinación para los católicos con su respectiva catedral, fue agotadora pero muy bien aprovechada con un viaje al lago de Chapala, pasando por Chapala y Ajijic para llegar finalmente a San Cristóbal, donde pasé muchos veranos de mi niñez...




Zapopan




Ajijic




San Cristóbal


Una larga y sinuosa carretera nos llevó después a Colima, donde pasamos una escasa pero indispensable noche en el Pacífico, en una pequeña playa, cerca de Colima, que se llama Cuyutlán:




Cuyutlán


Y, por último, recorrimos desde la costa hasta los Altos de Jalisco, tierra de Juan Rulfo, para llegar a la bella Tapalpa, otro pueblo lleno de recuerdos y que no ha cambiado nada en todos estos años:




Tapalpa


Finalmente, la vuelta a Xalapa, aunque no sirvió para descansar después de tantas horas de carretera, sí fue agradable para huir del calor (excepto en Tapalpa, donde el clima era digno de un pueblo de montaña). El reencuentro con las queridas Midori y Chaya, así como una última estancia con la familia, fue agradable y dio tiempo de una pequeña visita a Veracruz, puerto y ciudad del oxímoron por excelencia.




Midori




Chaya




Veracruz

Y bueno, queda pendiente la estancia en DF, pero aún tengo que recuperar las fotos de un disco duro (mi laptop acabó de arruinarse; agradezco que hiciera un backup). Ya me acabaré de poner al día pronto, verán como sí. Por lo pronto, la vida vuelve a la normalidad en la querida Compostela.

sexta-feira, agosto 15, 2008

México, México

Como algunos de ustedes saben, llevo un par de semanas en México, una de mis tierras queridas. Había prometido hacer alguna entrada desde hace ya algunos días, pero el viaje fue (y es) mucho más agotador de lo que yo esperaba. Sé que es un tópico decir esto, pero tengo la certeza de que a la vuelta a Compostela tendré la necesidad de unas largas vacaciones (que sé serán imposibles).
Por ahora, mi estancia en Xalapa dio, sobre todo, mucha vida en familia, con su respectiva parte cultural, muy agradable.



Después el viaje a Oaxaca dejó una increíble visita a Santo Domingo:





Y el paseo obligado a Monte Albán:



Por último, ahora visito a mi familia del Pacífico, en Guadalajara:



Se trata de uno de los Estados más reaccionarios de la república:



Pero en México es lo que hay, así que mejor quedarse con lo bueno y olvidar lo malo:



En fin, queridos, sigue el viaje e intentaré seguir dando señales de vida. Muchas gracias a todos por estar pendientes de este pequeño espacio. Hasta pronto.

México, México

Como algúns de vos saberedes, levo um par de semanas em México, uma das minhas terras queridas. Prometera fazer alguma entrada dende há xa algúns dias, mas a viaxe foi (e é) muito mais esgotadora do que eu esperaba. Sei que é um tópico dizer isto, mas tenho a certeza de que à volta a Compostela terei a necesidade dumas longas vacaçóns (que sei seram imposíveis).
Por agora, a minha enstáncia em Xalapa deu, sobre todo, muita vida em família, coa sua respectiva parte cultural, muito agradável.



Despois a viaxe a Oaxaca deixou uma incrível visita a Santo Domingo:





E o paseo obrigado a Monte Albán:



Por último, agora visito à minha família do Pacífico, em Guadalajara:



Trata-se dum dos Estados mais reaccionários da república:



Mas em México é o que há, así que melhor ficar co bo e esquecer o malo:



Em fin, queridos, segue a viaxe e intentarei seguir dando sinais de vida. Muito obrigado a todos por estarem pendentes deste pequeno espaço. Deica pronto.

domingo, julho 27, 2008

Viaxes e aventuras





Como sabedes todos os que me conhecedes, durante o mes de agosto voltarei à minha terra depois de dous anos e médio de ausência. Também notaredes que a continuidade das entradas nom é a melhor e que o número de linhas diminue de pouco em pouco. Nom procuro pretextos, só vos explico que o trabalho pode comigo.
Nom farei uma promessa que nom sei se poderei cumprir, mas gostaria de aproveitar estas vacaçóns pra fazer algúns posts da minha viaxe por México, así que estade pendentes a partir da vindeira finde, cando estea tranquilo na minha primeira etapa do percorrido, que intentarei comentar algo neste velho e querido blogue.
Saude e até pronto.


Como saben todos los que me conocen, durante el mes de agosto volveré a mi tierra después de dos años y medio de ausencia. También notarán que la continuidad de las entradas no es la mejor y que el número de líneas disminuye poco a poco. No busco pretextos, sólo les explico que el trabajo puede conmigo.
No haré una promesa que no sé si podré cumplir, pero me gustaría aprovechar estas vacaciones para hacer algunos posts de mi viaje por México, así que estén pendientes a partir del siguiente fin de semana, cuando esté tranquilo en mi primera etapa del recorrido, que intentaré comentar algo en este viejo y querido blog.
Saludos y hasta pronto.

sábado, maio 10, 2008

Tacheles nom vai mais?


Nom ponho créditos nas fotos porque ambas as duas som minhas / No pongo créditos en las fotos porque ambas son mías.



Tenho estado em Berlín duas veces, ambas as duas em 2004, e tivem a sorte de conhecer Tacheles no veram e repetir no inverno. Hoxe soubem que o histórico edifício corre o perigo de deixar de existir para dar lugar a um hotel. Seria uma verdadeira mágoa e espero que ao final o capital nom sexa a bondo e poida ser salvado Tacheles. E, polo pronto, gostaria muitísimo de poder ver-o uma vez mais. Xa seria hora de volver a Berlín.





He estado en Berlín dos veces, ambas en 2004, y tuve la suerte de conocer Tacheles en verano y repetir en invierno. Hoy supe que el histórico edificio corre el peligro de dejar de existir para dar lugar a un hotel. Sería una verdadera lástima y espero que al final el capital no sea suficiente y pueda ser salvado Tacheles. Y, por lo pronto, me gustaría muchísimo poder verlo una vez más. Ya sería hora de volver a Berlín.

quarta-feira, agosto 17, 2005

Capítulo III. Donde se trata de Benicàssim, entre el campo de concentración y los mejores conciertos de mi vida


A Emiliano, porque habría disfrutado mucho más que yo estar ahí, y a mis queridas gringuitas, que aprecio muchísimo justo por no ser gringuitas.

Recuerdo claramente el día en que me enteré que Creamfields iría a México. Estaba muy emocionado al respecto. Claro, después descubriría que el cartel era francamente pobre y que iría al concierto sólo por ver a Massive Attack. Ése era el festival musical más decente al que podía aspirar (obviaré el “Vive Latino”, claro está). Después, cuando fui por primera vez a Barcelona, coincidió mi estancia ahí con el Sonar, pero estaba más interesado en conocer media Península Ibérica que en gastar mis euritos en volver a ver a Massive Attack. Sin embargo, mi momento no tardaría en llegar. Cada año, desde hace once, en la primera semana de agosto, en Benicàssim (València) se celebra el que es, sin duda, el mejor festival musical en España. En algún momento había considerado la posibilidad de ir este año, pero siempre pensé que en esas fechas estaría de viaje, si no en México, en algún país Schengen que no me requiriera visado (estoy un poco harto de todo lo que tenga que ver con la burocracia). Al final, por cosas del destino, no fue así por lo que hice mis maletas para irme por una semana a Benicàssim. El cartel era para chuparse los dedos. Estaba encabezado por The Cure (un lujo, aunque ya bien conocido, incluso en los países “primer-mundistas” como “España” -ojo con las comillas, ¿eh?-), Underworld (un lujo para mí. Un verdadero lujo...), Nick Cave & The Bad Seeds (prácticamente imposibles de ver y más en un festival masivo) The Tears (que parece, pero no es Suede. Insisto, no es Suede), Yo la Tengo (grandes, enormes), Basement Jaxx (esta vez se pasaron un poco de gringos) y Oasis (bueno, nada es perfecto...) Además de los “grandes”, había varios grupos quizás más llamativos para mí: Fischerspooner, Peaches, Electronicat, Kings of Convenience, Ladytron, Hot Hot Heat, Kasabian, Kaiser Chiefs, The Wedding Present, Roisin Murphy... En fin, era prácticamente inmejorable. Sólo faltaba Belle and Sebastian o Björk, que este año no me hicieron el favor, porque vienen de vez en cuándo al FIB.
La experiencia en Benicàssim se reduce a una premisa incuestionable: debí haberlo hecho hace un par de años. Para empezar, el camping gratuito fue bautizado por nosotros con el nombre de campo de concentración. El calor era insoportable (hacía calor en el pueblo, pero el problema eran las lonas que pusieron para “proteger” las casas de campaña. Era un invernadero) y el lugar increíblemente reducido para la cantidad de gente que había. Evidentemente nadie se quejaba de que las regaderas estuvieran heladas y fueran al aire libre. La gente se quejaba más de que por las noches no hubiera agua en el camping. Era un motivo más loable. Como era imposible escoger un lugar adecuado para poner la casa (más bien era ‘donde encuentres lugar, apaña antes de que alguien más lo haga’) sufrimos problemas de espalda todas las noches que pasamos ahí y a la segunda ya era penosa nuestra situación, sobre todo si duermes sólo 5 ó 6 horas (el calor impide dormir más allá de las 10 de la mañana), y todas mal. Sí, sí, es cierto, una no va buscando comodidades a un festival de este tipo.
Bueno, estamos despiertos, a la playa (media hora caminando bajo el sol en su máximo apogeo). Qué hermoso es el Mediterráneo pero, ¿por qué no puedo dejar de sentirme como si estuviera en Cancún? Ya, ya sé, es por los gringos. Malditos gringos, están donde sea, y para ellos cualquier lugar del mundo es igual, siempre que haya beer y party. Son como los perros de Pavlov: escuchan ponchis ponchis (no tiene que ser bueno; de hecho mejor que sea malo, así no tienen que pensar) y empiezan a bailar, sin importar el contexto. Estoy seguro de que lo harían en una iglesia, en un submarino, en una biblioteca. Les da igual. ¿Lo peor de todo? Es contagioso. Dios nos libre de la epidemia... ¿No estamos en València? Parla català!, o valencià si quieres (por una vez me habría dado lo mismo como filólogo), pero no inglés. Imposible...
Tres de la tarde. Hay que ir pensando en volver. Los conciertos empiezan a las 4:30 y, aunque todavía hace demasiado calor, después de todo vine a escuchar buena música, no a ver gringos más rojos que un camarón bailando e intentando ligar en la playa. El regreso es complicado: mucho calor, mucha gente, siempre duele volver al campo de concentración (‘diablos, se acabó la batería de mi celular.’ Si estás dispuesto a esperar media hora a que se desocupe un contacto y a estar el tiempo que tarda en cargarse apretando los ladrones porque todos tienen falso contacto y si no lo haces simplemente no se carga, tienes el problema resuelto).
Dentro del recinto, aún poca gente. A conocer nuevos grupos, muy gratas sorpresas, así se desquitan los euros gastados. ¿Tienes sed? Nada más fácil de solucionar: pagas dos euros y te dan una botella de 300 cl. (hagan cuentas...) ¿No te alcanza? Hay una fuente de agua “potable” que sabe a arena. Aquí piensan en todo. ¿Una cerveza? cinco euros. ¿Hambre? Chawarma por cinco euros. Lo único barato dentro eran, irónicamente, los discos. Y después, a olvidarse de todo, cantar, bailar, descansar a ratos. Todo bien, excepto la frustración de no poder ver todo lo que quisieras. Es fantástico bailar con Tomato haciendo el friqui durante dos horas, escuchar a Robert Smith cantar igual de genial a pesar de los kilitos de más, descubrir que los ñoños -Kings of Convenience- también pueden triunfar (y mucho) en el mundo de la música, ver contonearse a Brett Anderson (que sigue siendo Brett Anderson, a pesar de todo), bailar un buen rato al ritmo de la inigualable voz de Roisin Murphy (con o sin Moloko es genial), ser testigo de un desfase digno de Sonic Youth con Yo la Tengo, admirar al histórico Nick Cave... La lista es grande, enorme, y todo es perfecto hasta que a las dos de la mañana (y no antes si ese día anduve con suerte) la espalda empieza a exigir su descanso. Pero esta vez no sobre un suelo irregular y lleno de hoyos, sino sobre una cama, por Dios, una cama.
La jornada acabó. Mañana a empezar otra vez. Y así durante cinco días. Cinco días inolvidables, que no habría cambiado por nada. Pero, ¿dónde está mi cama? ¿Y dónde está mi silla para ver los conciertos cómodamente? Estoy viejo, no cabe duda. Debí haberlo hecho hace un par de años. ¿Era joven hace un par de años?... ¿Benicàssim 2006? Quizás, con un colchón de aire.